Analiza una sola variable. Es más sencillo, más fácil de entender y de interpretar. En cambio, la sencillez puede comportar una simplificación excesiva de la realidad. Por ejemplo, un investigador quiere hacer un estudio del rendimiento académico universitario, para lo cual recoge las calificaciones de los estudiantes en los exámenes finales. Es claro que una caracterización del rendimiento basada exclusivamente en las calificaciones académicas es incompleta y que, si queremos conocer los condicionantes del rendimiento deberíamos incluir otros variables (como actitud, preparación previa, etc.) y estudiar cómo interactúan para dar cuenta de las variables de interés.