Los sistemas eléctricos están diseñados para suministrar en forma continua la energía eléctrica a los equipos o dispositivos que deben ser alimentados, por lo que la confiabilidad del servicio es un aspecto que resulta muy importante. Es por eso que las redes encargadas de distribuir el servicio deben tomar medidas de seguridad y prevención para prestar un buen servicio, por lo tanto se instalan una gran cantidad de dispositivos de protección que cumplen un rol muy importante y así general una gran confiabilidad y seguridad en la distribución del servicio eléctrico.
Una de las opciones que permite optimizar la calidad del servicio eléctrico consiste en la rápida localización de la falla. En la actualidad, la metodología empleada para localizar fallas en circuitos de distribución primaria, se basa principalmente en una serie de reenergizaciones a nivel de la subestación, con previos seccionamientos que permiten aislar y ubicar el tramo fallado por el método de ensayo y error. El problema de esta metodología, es que cuando se recierra un circuito fallado los elementos del circuito de distribución sufren daños irreversibles y en consecuencia su vida útil se ve disminuida. A parte de esto, la posibilidad de que durante el recierre un equipo adicional falle no es descartable, lo cual puede crear peligros de seguridad personal.
Por todo esto, muchas empresas de servicio eléctrico han incorporado a sus redes de distribución primaria los indicadores de fallas, los cuales están diseñados para sensar la corriente de falla e indicar el paso de la misma a través del conductor de potencia. Con la presencia de estos equipos en la red, se evita o minimiza realizar seccionamientos y reenergizaciones, de modo que constituyen un método más seguro de localización de fallas.