uso de marcas que no sólo identifican al propietario del contenido, sino también al comprador, de forma que se personaliza cada copia controlando la libre distribución. Así pues, a diferencia de la marca de agua, en el caso del fingerprinting existe la posibilidad de realizar ataques de confabulación, es decir, distintos compradores se unen y, entre todos, eliminan o generan una nueva marca distinta a la que tienen cada uno.